admin mayo 29, 2021
Nota de foto

20/5/28 4:14:01 p.m.
Hasta la fecha, 58 países cuentan con legislación al respecto, protegiendo así a 3.200 millones de personas de estas sustancias nocivas para fines de 2021.

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Cada año, más de 260.000 personas en todo el mundo mueren por enfermedades relacionadas con el consumo de grasas trans, el 61% de ellas en la región latinoamericana, por lo que es urgente prohibir la producción de alimentos, dijeron este viernes expertos. Durante el foro virtual «Políticas de Estado para la Extracción de Grasas Trans de la Producción Industrial Mexicana», los expertos señalaron que estas sustancias son muy nocivas para la salud humana. “Los ácidos grasos trans de origen industrial deben considerarse tóxicos, no tienen beneficios nutricionales y no son de origen natural”, dijo Ruy López Ridaura, director del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud. Destacó que este tipo de sustancias forman parte de la dieta de los países industrializados y están vinculadas al desarrollo de enfermedades no transmisibles como enfermedades cardiovasculares, infartos y factores de riesgo para la diabetes. Cristian Morales, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en México, indicó que existe evidencia de que consumir grasas trans aumenta el riesgo de muerte por cualquier causa en un 24% y el riesgo de muerte cerebrovascular en un 7-10%. Además, el 45% de las 260.000 muertes al año asociadas con el consumo de estas grasas son prematuras, «lo que significa que no deberían haber ocurrido a esta edad». Indicó que México es uno de los 15 países que más aporta a la mortalidad mundial por el consumo de grasas trans y grasas saturadas, por lo que luchar por eliminar la ingesta de este tipo de sustancias es fundamental. «Es un enfoque económico y es la forma más confiable de eliminar este problema de salud pública». Según Morales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una ambiciosa iniciativa en 2018 que tiene como objetivo eliminar las grasas trans producidas industrialmente del suministro mundial de alimentos para 2023. Desde entonces, 58 países han hecho cumplir la legislación, protegiendo a 3.200 millones de personas de estas sustancias nocivas para fines de 2021. Sin embargo, más de 100 naciones aún no tienen medidas para eliminarlos. Favio Da Silva, consultor de nutrición de la OPS, explicó que a diferencia de otras grasas dietéticas, las grasas trans, también conocidas como ácidos grasos trans, aumentan el colesterol “malo” y también reducen el colesterol “bueno”. Señaló que no había justificación para el uso de estas sustancias en la producción de alimentos y destacó la importancia de apoyar las políticas regulatorias que prohibían su uso. “Hay una falta de adopción de una regla que prohíba el uso y la prohibición de grasas trans y aceites parcialmente hidrogenados”, dijo.

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