“La evidencia disponible indica que, en las personas con ansiedad, depresión o ideación suicida, hay mejoras significativas en estos cinco pacientes con estimulación magnética transcraneal”, indicó el neurocirujano, Fernando Sanjuán Martín, durante el programa científico del XXV Congreso de la Sociedad Española de Patología Dual.
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La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una tecnología de neuromodulación con cada década de registro que la modificación del sistema nervioso, en particular del cerebro y la médula, un tratamiento de la aplicación de estímulos magnéticos.
Este objeto técnico, utilizado en el abordaje de los trastornos mentales, está incidiendo en la sinapsis neuronal. Se decide, en forma de comunicación entre las células del sistema nervioso por medio de neurotransmisores (dopamina, serotonina) que sus encargados de enviar señales de una neurona a otra próxima.

Los circuitos cerebrales comunicados por neurotransmisores (por ejemplo, la dopamina y la serotonina) aseguran a las personas el estado de equilibrio y bienestar emocional.
Esta tecnología obtuvo un gran impulso a partir de 2013, cuando investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron una forma más precisa y eficaz de influir simultáneamente en la superficie sobria y en las regiones profundas del cerebro, sin producir molestias ni efectos adversos que limiten las actividades de la vida diaria: la Estimulación Magnética Transcraneal Profunda (EMTP).
El uso de la Estimulación Magnética Transcraneal Profunda fue aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) en 2013 y varios años después por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).
Los circuitos cerebrales comunicados por neurotransmisores (por ejemplo, la dopamina y la serotonina) aseguran a las personas el estado de equilibrio y bienestar emocional. Sin embargo, su disfunción lo altera y conduce a fermedades como la depresión, el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo compulsivo o la esquizofrenia, inestabilidad mental en definitiva que, a su vez, se asocia con mayor prevalencia de distintas adicciones (a sustancias y comportamientos ), lo que constituye la patología dual, algo que agrava el curso evolutivo del paciente.
Por otro lado, la relación entre adicciones y trastornos mentales es completa y bidireccional, existen ciertas condiciones que pueden influirse mutuamente y agravarse mutuamente.
«La EMT de superficie y, en particular, la EMT profunda, están diseñadas para dirigirse profusamente hacia los circuitos cerebrales de recompensa alterados, provocando la modulación de los neurotransmisores y mejorando la patología dual», explicó el neurocirujano, que considera que se trata de técnicas novedosas de psiquiatría de precisión «complementan y mejoran» las respuestas ofrecidas por los fármacos.
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En este sentido, ha añadido que, «tras muchos años de desarrollo y utilización de medicamentos aplicados a procesos mentales, tan solo se han alcanzado respuestas aceptables». “Por ello, debemos sentir nuestras excesivas satisfacciones, ya que, en líneas generales, las respuestas y beneficios no son superiores al 50 por ciento en los pacientes tratados, considerando en general las distintas patologías”, ha apuntado el experto.
En los casos de patología dual, el proceso de recuperación «se complica y requiere gran fuerza de voluntad», sobre todo cuando una vez superada la dependencia física las personas se encuentran en situaciones que surgen y despiertan (craving) nuevos deseos de retomar la adicción .
«La Estimulación Magnética Transcraneal Profunda, por ejemplo, incrementa los beneficios globales de los fármacos hasta el 80 por ciento en casos de adicción asociados a una depresión resistente», ha apuntado el doctor.
