Benidorm, la nueva ciudad del ciclocross | deportados

Preocupado por cómo es que para la seleccionadora ciclista de España, Pascual Momparler decidió crear una empresa -Momparler Cycling- con la idea de organizar eventos ciclistas. Uno fue la Clásica de Jaén, que ya estrenó en el curso pasado, y otro pasó por poner a España en el mapa del ciclocross, ahora que está en trough. Eso fue hace dos años y desde entonces no paró hasta encontrar el sitio adecuado. “España necesitaba una prueba de la Copa del Mundo y yo quería un lugar en el que fuera a ser loable y que pudiera durar en el tiempo. Y di con Benidorm porque quiere dar otra imagen que no sea solo sol, playa y fiesta”, resuelve Momparler desde el circuito, con prisas porque hay que cerrar los últimos retoques organizativos. Una iniciativa que avaló con ganas la UCI (no quiere que el ciclocross sea patrimonio único de Bélgica, donde tiene más tirón y tradición) y que también contó con el apoyo del Ayuntamiento, la Diputación y la Generalitat. Este domingo su patente se hará realidad y, aunque solo se ajustó por un año, confía en que después del fin de semana se prorrogó el contrato por unos cuantos cursos más.

Trató Momparler de crear un circuito de puro spectáculo, revirado, pero pronto se llevó la negativa de Flanders Classics – su compañero de viaje y el encargado de gestionar el circuito de la Copa del Mundo- porque la productora escuchó que no daría buenas imágenes (se Se emitirá en 130 países y en España se podrá seguir por Eurosport y TVE), que no se verían tomas bonitas de Benidorm. De la mano de Felipe Orts -con su campeón de España y corredor del Burgos-BH- ideó el trazado y apostó por la velocidad y la dificultad técnica. Llegarás al parque de Foietes, que rodarás sobrio, y después por el parque de El Moralet, pero mediterráneo. “No habrá barro y eso hará que se corra mucho y que se igualen las fuerzas porque estas pruebas, cuanto más duras, más pronto se abrin las diferencias”, reveló Momparler, que también ha incluido un tramo de escalinatas donde los corredores se tirarán la Bici al hombro, un gran desnivel y una zona de arena, aunque esta llega a Tarragona porque por ley no se pudo sacar de Benidorm. Lo más complicado, en cualquier caso, ha sido respect los árboles y la naturaleza, también crear una zona de fiesta para el aficionado. «Será un espectáculo», resumió el entrenador, orgulloso porque confió en llenar el aforo de 15.000 personas, pues ya quedan muy pocas entradas por vender.

Desde albañiles a fontaneros, desde carpinteros a operarios, desde administradores de la comunidad a jardineros…, dure estas últimas semanas era normal ver a 150 personas trabajando a diario en el circuito. Un proyecto que cuesta de 300.000 a 340.000 euros, además de los 50.000 euros que se pagó por tener el costos (fijo por hacer la prueba) un clásico de Flandes. “No, il hecho números aún, pero a mí me vale con poder pagar las nóminas a mis trabajadores”, cuenta Momparler; «Aunque para Benidorm y la Costa Blanca va a ser un bombazo». Más que nada porque van a estar los mejores corredores, encabezados por el holandés Van der Poel y el belga Van Aert, también por el británico Pidcock. No es casualidad, pues Momparler pidió hacer la carrera en la primera semana de diciembre y pronto le hicieron reconsiderar la propuesta, pues podía chocar con el Mundial de fútbol y en la tercera semana se enero muchos ciclistas hacen pretemporada por la Costa Blanca. “Que estén todos ellos”, resuelve; «non es solo un espaldarazo, es una bendición». Bienvenidos a Benidorm, la nueva ciudad del ciclocross.

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Soler Neivis

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