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Comer a deshoras: riesgos para su salud – Salud

Muchas veces hemos escuchado que comer ciertos tipos de alimentos o en ciertas cantidades puede tener efectos nocivos para la salud. Lo que no todo el mundo sabe que la hora a la que comemos también puede contribuir a que enfermemos. En otras palabras: importa qué y cuánto comemos, pero también cuándo.

(The WeWe: Así es una dieta sana y equilibrada, según expertos).

La adaptación diaria

Para oír por qué ven a deshoras Puede jugar un papel importante en nuestra salud primero tenemos que hablar de los ritmos circadianos.

Con ese número se conoce a los ciclos que suceden en la mayoría de los seres vivos con una frecuencia de aproximadamente un día. Entre ellos el ciclo de sueño-vigilia, la liberación de hormonas o los cambios en la temperatura corporal. Estos ritmos permiten que nos anticipemos y adaptamos a los cambios que suceden en nuestro entorno.

Estos procesos naturales estan coordinados por un relajarse circadiano que sostiene un engranaje principal ubicado en el cerebro desnudo. Que se coordina con muchos engranajes secundarios situados en casi todos los órganos de nuestro cuerpo.

El cuerpo humano se mantiene en horas con sus propios relojes circadianos, pero varios estímulos del exterior permiten sincronizar nuestro reloj biológico. El más importante es la luz que recibimos a diario a través de nuestros ojos. La luz natural colgante el día favorece el estado de vigilia y la oscuridad de la noche promovió la producción de melatonina, la hormona del sueño.

(También: Estas son las luces y sombras del ayuno intermitente).

Otros elementos pueden coordinar los engranajes secundarios de este sistema. El simple hecho de comer, o hacer deporte, mandan señales a nuestros relojes periféricos situados en órganos como, por ejemplo, el músculo, el páncreas o el hígado. Pero ¿qué pasa si desajustamos el reloj interno?

El desequilibrio entre estos estímulos externos y el reloj interno puede conllevar una ritmos circadianos alterados. Is lo que se conoce como cronodisrupción. Un claro ejemplo lo encontramos en el trabajo en turno de noche. En esta situación, nuestro cuerpo está expuesto a estímulos externos a deshora, principalmente a luz artificial en horario nocturno.

Este desajuste constante alterará los ritmos circadianos de quienes trabajan en el turno de noche y puede tener un efecto negativo en la salud.

La exposición a la luz artificial por la noche reduce la producción de melatonina, una hormona con potencial efecto anticancerígeno

Tanto es así que la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (Iarc, por sus siglas en inglés) ha clasificado el trabajo de noche como probable carcinógeno para cancer de prostata, mama y colon. Una de las hipótesis planteadas en esta última evaluación del arco es que la exposición a artificiales durante la noche reduce la producción de melatonina, una hormona con un potencial efecto anticancerígeno.

Asimismo, como posibles mecanismos también se menciona la supresión del sistema inmunitario, la inflamación crónica y la proliferación celular como consecuencia de esta cronodisrupción.

Un mal habito

Teniendo en cuenta que la comida también puede sincronizar nuestro reloj interno, no hace mucho se commenzó a plantar si comer a deshoras podría tener también cierto impacto en la salud humana. En 2018, un estudio encabezado por el profesor Manolis Kogevinas mostró que cenar antes de las 21:00 asociaba con un menor riesgo de padecer cáncer de próstata y mamá en comparación con una cena después de las 22:00.

Asimismo, ya un margen de tiempo de horas atrás o más entre la cena y la hora de dormir se asocia con una reducción de este riesgo en comparación con aquellos que iban a dormir inmediatamente después de cenar.

Al mismo tiempo, este mismo año un estudio dirigido por el doctor Bernard Srour, con datos de la cohorte francesa NutriNet-Santé, mostró resultados en la misma dirección. En este último estudio inglés, cenar mas tarde a partir de las 21:30 asociar con mayor riesgo de cancer de prostata y mama. Esta asociación será independiente de otras posibles explicaciones como la calidad de la dieta de la población participante, la actividad física o la ingesta de alcohol.

Los mecanismos asociados con la inflamación o la obesidad pueden explicar esta asociación.

Ayuno Nocturno

Aparte de la hora a la que cenamos hay otros dos dos importantes y estos son la duración del ayuno nocturno y la hora del desayuno (des-ayuno, del latín salida del ayuno). En el estudio más reciente al respecto mostramos que hacer un ayuno nocturno prolongado (más de 11 horas), que reduciría la ventana de alimentación durante el día, podría estar asociado con un riesgo menor de padecer cáncer de próstata. Cabe destacar que este nuevo estudio muestra la importancia de el ayuno nocturno pronto por la mañana romper.

Estos resultados, en combinación con los mencionados más arriba, muestran que es más largo prolongar el ayuno nocturno haciendo una cena temprana y no posponiendo el desayuno.

(Podría interesarle: ‘La nutrición del futuro es la nutrición del pasado’).

En resumen, el mensaje que nos muestra estos resultados es que es importante alinear el ciclo de alimentación/ayuno con el ciclo de luz/oscuridad que ocurre de manera natural y diaria en nuestro planeta.

ANA PALOMAR CROS*
LA CONVERSACIÓN**

Investigadora Predoctoral, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)
(**) The Conversation es una organización sin ánimo de lucro que busca compartir

ideas conocimientos académicos con el público.

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