admin junio 18, 2021
Nota de foto

21/06/2021 12:18:08 p.m.
La ruptura de nuevas versiones del virus ha tenido un gran impacto en el país rioplatense, que ha registrado un número récord de casos a diario en las últimas semanas.

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Tras una epidemia de un año y tres meses, Argentina está provocando cerca de 88.000 muertes por coronavirus, unas 16.000 de ellas en los últimos 30 días. Esta cifra crea incertidumbre sobre la evolución de la segunda ola en vísperas de un nuevo invierno austral. La desintegración de nuevas variantes del virus ha tenido un impacto enorme en el país rioplatense, que ha registrado niveles récord en las últimas semanas en términos diarios (41.080 el 27 de mayo), muertes (744 el 18 de mayo) y ocupación. de unidades de cuidados intensivos (7,969 personas inscritas el 14 de junio). Entre el 22 y el 30 de mayo, el gobierno nacional aplicó un cierre estricto en gran parte del país, medida que redujo el número de casos pero no el de muertes: desde el 18 de mayo del año pasado, las autoridades de salud han reportado un total de 16.018 muertes por coronavirus, un promedio de 516 resulta en muerte. Estas cifras convierten al país sudamericano en uno de los más afectados por la pandemia, ya que ocupó el tercer lugar en los últimos siete días con el mayor número de muertes (12,16 / millón de habitantes) del mundo, solo por detrás de Surinam (12,66, aunque su población no llega al millón) y Paraguay (17,67), según nuestro Portal Mundial de Estadísticas. LOS CEMENTERIOS TIENEN MÁS TRABAJO Frente al alto número de muertes, el trabajo de los cementerios se ha multiplicado en formas sin precedentes desde que comenzó la pandemia, dijo José Luis Urich, jefe del cementerio West Peace Garden en Buenos Aires. a unos 65 kilómetros de la capital argentina. «Cuando empezó esta epidemia se reducía el trabajo (…). Por otro lado, ahora los tiempos normales se han incrementado en un 40 o 50%: si había 50 servicios en tiempos normales, hoy son 70 y 80», puntualizó. confirma. Actualmente, este cementerio privado de la provincia de Buenos Aires no tuvo que ampliar su terreno para albergar más tumbas, pero su alcalde insiste en «más trabajo». Sin embargo, la segunda oleada no interrumpió el normal funcionamiento del cementerio, que permaneció cerrado y hermético durante los primeros seis meses de la epidemia, pero ahora permite a los visitantes despedirse de sus seres queridos a través de protocolos médicos. «Ahora vemos un poco la parte humanitaria y dejamos entrar a la gente, así que estamos tratando de que se despidan aquí en el parque», dice Urich. DESGASTE EN TERAPIAS INTENSIVAS Muchas de estas covidas muertes han pasado previamente por unidades de cuidados intensivos donde los profesionales trabajan al límite de sus fuerzas, ya que estas tareas «tenían que duplicar el trabajo» por falta de especialistas. «Antes había escasez de especialistas. Hay unas 1.800 personas en el país y tenemos que llegar a los 5.000, la escasez de médicos es muy importante y los que tienen muchísimas tareas», dice Carina Balasini, especialista en videoconferencia de Efe. en Cuidados Intensivos y la Asociación Argentina de Cuidados Intensivos (SATI). De hecho, esta segunda ola, según Balasini, es «mucho más destructiva» que la primera, «con muchos más pacientes, muchas más ocupaciones con camas más largas» y un cambio en el tipo de pacientes que requieren cuidados intensivos. “Consiste en pacientes jóvenes que no tienen comorbilidades pero que son muy graves y llegan tarde a consulta (…). Como si no se hubieran dado cuenta de que estaban enfermos, lo pudieron aguantar y tolerar y casi llegar por un respirador, «dijo la Casa de la Moneda. Por ello, el servicio de salud acusa a sus compañeros del tremendo desgaste que ambos sufren por deterioro físico, con guardias más de 24 horas sin descanso, y mental. “Antes les decíamos a nuestros hijos que sus padres se estaban muriendo, y ahora les decimos a los padres que sus hijos se están muriendo”, dice. PREVISIONES DE LA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN Debido a la fuerte presión sobre el sistema de salud, el gobierno argentino espera avanzar lo más posible en su campaña de vacunación: 13.852.316 personas tienen al menos una dosis de vacuna (30,5% de la población) y 3.623.619 adicionales ya ha recibido orientación completa (8%). El país sudamericano ha llegado a un acuerdo por al menos 58,924,000 unidades y hasta el momento ha obtenido el 35% del monto reservado

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