admin junio 19, 2021
Nota de foto

21/06/2021 11:49:25 a.m.
El vigente campeón del mundo tuvo hasta cinco oportunidades claras para aprovechar en la primera parte y perdió el vestuario en la mitad.

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La selección francesa tuvo un mal sabor de boca en el partido contra Hungría de este sábado tras disputar un empate 1-1 en el Puskas Arena de Budapest, un duelo que retrasó su clasificación a octavos de final de la Eurocopa y dio vida a los locales en la temida «grupo de la muerte». El equipo de Didier Deschamps merecía más suerte, pero se topó con la ley más antigua del fútbol: «Quien perdona, paga». Así le sucedió al vigente campeón del mundo, que tuvo hasta cinco ocasiones claras para aprovechar en la primera parte y perdió en el descanso en el vestuario. Los “bleus” acapararon el balón, la estructura del juego y las oportunidades con el formidable tridente de nombrarlo: Griezmann, Mbappé y Benzema. El primer aviso llegó del FC Barcelona con un gol despejado y el PSG respondió con otro partido a la media hora para quitarse el sombrero. Fue Mbappé quien permitió a Benzema un poco más tarde, media hora en la puerta, con una señal sensacional, pero la batalla del Real Madrid -como si de un penalti en movimiento- no supo aprovechar el regalo. El gol no llegó de todos modos, pero el control fue absoluto, incluso aumentó el potencial de Kanté en la medular, una vez más imperial. Sin embargo, Deschamps no estaba tranquilo, no dejaba de hablar con su “segundo” durante el partido, y sabía que podía darle la alternativa a una Hungría que hasta ahora no había hecho nada si el gol no llegaba pronto, aunque todo cediera. arriba. el hogar. Su referente ofensivo, Adam Slazai, se retiró a los 26 minutos de juego. Pero nada de eso contó el equipo dirigido por el italiano Marco Rossi, que festejó en acción aislada durante la prórroga del primer acto. El vial no dejó que Lloris se pusiera de puntillas tras vencer a Varane y marcar un golazo extasiado en el estadio de la capital húngara, donde no hay obligación de llevar una medida de seguridad ni una máscara de exterior. Unos 67.000 espectadores vieron a su equipo, a pesar de ser comedido, marcharse con un gran botín en el entretiempo. Francia respondió, aunque no tuvo que afectar mucho su sistema. El de Ousmane Dembélé fue el cambio más relevante, y al final el jugador de la coulette fue el más destacado, aunque su desgracia le obligó a retirarse a los pocos minutos del final por sus molestias musculares. Dembélé llegó al poste con otra advertencia húngara, hasta que Griezmann alcanzó la igualada requerida en un partido iniciado con un saque de Lloris (66 minutos). Antes de llegar al ex Atlético, Mbappé peleó el balón y domesticó el pase hacia atrás para que Orbán dejara a Griezmann para disparar a escasos metros de la línea de meta. A partir de ahí, el asedio continuó con las paradas de mérito de Gulacsi, y Mbappé llevó el peso en un ataque. El jugador del PSG puso a Hungría a prueba unos minutos hasta los 90, e incluso Varane, con un buen titular, lo intentó la última vez que se quedó sin aliento para el tiempo añadido. Pero no hubo manera de cambiar el 1-1 que deja sin ilusión a la selección francesa, ni el esplendor que emergió tras su debut ante Alemania (0-1) y, lo más importante, la octava marca matemática final. Además, lleva a tu rival a la batalla por los playoffs. El último día, los galos se enfrentan a Portugal y Hungría, los alemanes.

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